jueves, 31 de marzo de 2011

Blog Biblioteca Pública Municipal El Bonillo "Don Enrique Játiva Moral": LIBRO DE LOS ARMAOS

Blog Biblioteca Pública Municipal El Bonillo "Don Enrique Játiva Moral": LIBRO DE LOS ARMAOS

PRESENTACIÓN DEL LIBRO LOS ARMAOS DE EL BONILLO -GUARDIA, SOLDADESCA Y COMPAÑÍA- HISTORIA DE UNA HERMANDAD

           El pasado sábado 26 de marzo del 2011 tuve el placer de presentar en la Casa de Cultura de El Bonillo (Albacete) el libro titulado:


Los “Armaos” de El Bonillo
– Guardia, Soldadesca y Compañía –
Historia de una Hermandad”


            Editado por la Asociación Socio-Cultural Hermandad de Armaos, en colaboración con el Excmo. Ayuntamiento de El Bonillo.

            El Libro fue presentado por la escritora Yolanda Sáenz de Tejada.
            
           Al acto asistieron, entre otros, D. Manuel García García, Hermano Mayor de la Hermandad de la Macarena de Sevilla, D. Francisco José Muñoz García, Diputado Mayor de Gobierno de la también Hermandad Sevillana de las CigarrerasD. José Antonio Castellanos López, Doctor en Historia por la Universidad de Castilla-La Mancha y autor del exquisito prólogo que figura en el libro. En representación del Ayuntamiento de la localidad, asistió su Alcalde D. Juan Gil Gutiérrez que clausuró el acto y la Concejal de Cultura Dª. Pilar Sierra, así como el resto de miembros de la Corporación Municipal y Autoridades de El Bonillo.

            El acto fue Conducido, de forma extraordinaria, por mis buenos amigos Chema y Nacho Matamoros y presidido por el Presidente de la Hermandad de Armaos de El Bonillo, D. Francisco Garrido Utrilla, el Vicepresidente D. Vicente Hidalgo Sierra y demás miembros de la Junta Directiva:
D. Juan Manuel Garrido Matamoros. Secretario.
D. Jesús Fernando García Azañón. Tesorero (excusó su presencia).
D. Elpidio Matamoros Mora. Vocal.
D. Ignacio Matamoros Mora. Vocal.
D. Alfonso Jaén Rodríguez. Vocal.
D. Antonio José Fernández Moreno. Vocal.
D. Cristóbal Gil Castañeda. Vocal.
D. Miguel Ángel Escolástico Martínez. Vocal.
D. Sergio Escolástico López. Vocal.

            Estuvieron presentes, el Presidente de la Junta de Cofradías, D. Francisco Galdón y los representantes de las diferentes Hermandades y Asociaciones de El Bonillo, así como el torero albacetense Sergio Serrano, familiares, amigos y un nutrido grupo de vecinos de El Bonillo, que abarrotaba la Casa de Cultura y que quisieron arroparme durante la presentación del libro.

            Desde estas líneas quiero agradecer, en primer lugar, a todos los vecinos de El Bonillo la inmensa muestra de cariño mostrada a lo largo de todo el acto y las numerosas felicitaciones recibidas por parte de ellos, así como de la mayoría de los representantes de las distintas Asociaciones Locales y Hermandades de nuestro pueblo. Hacer mención del emotivo detalle que me entregó D. Ángel Morcillo Ordóñez, Presidente de la Asociación de Conductores "San Cristóbal", y que guardaré con mucho cariño.

            Quiero dar las gracias públicamente al Excmo. Ayuntamiento de El Bonillo por su inestimable ayuda, a los responsables de las concejalías de Cultura y Patrimonio, y en particular a su alcalde, D. Juan Gil Gutiérrez, por su atención y disponibilidad mostrada en todo momento para la realización de la presente publicación, pues, sin lugar a dudas, la continua labor realizada desde el Consistorio, en favor de la Semana Santa local, queda de manifiesto en actuaciones como ésta, encaminadas a la divulgación del rico Patrimonio Histórico y Cultural de nuestro pueblo y particularmente de la Hermandad de “Armaos” de El Bonillo.

            Agradecer a Yolanda Sáenz de Tejada, escritora y madrina del concurso Internacional de poesía que se celebra en nuestro pueblo, el cual lleva su nombre, su grata contribución en la presentación de este libro, siendo una gran satisfacción para el que suscribe estos renglones el haber contado con la presencia de una escritora de renombre internacional en un día tan importante para mi. Gracias Yolanda por tus elocuentes palabras de presentación, las mismas incentivan mi labor creativa y suponen un claro reconocimiento del trabajo y continuo esfuerzo realizado por los miembros de la Asociación de Armados.

            Mostrar mi gratitud a D. José Antonio Castellanos López, Doctor en Historia, profesor universitario, investigador y escritor, por su atención y disponibilidad para prologar esta obra. Su eminente cualificación profesional, junto al rigor histórico que le caracteriza, enriquece, de forma extraordinaria, el contenido del presente libro. La elocuencia y disciplina de su disertación es, sin duda alguna, un inestimable estímulo para el que suscribe estos renglones y un docto privilegio para los “Armaos” de El Bonillo, pero son sus gratas y sentidas palabras las que me honran y enorgullecen en lo personal. Sirva mi agradecimiento como muestra de amistad.

            Dar las gracias a D. Manuel García García, Hermano Mayor de la Hermandad de la Macarena y mejor amigo, por su afecto y por las sinceras y emotivas palabras de felicitación. Las mismas, escritas desde el templo de la Esperanza, alientan y reconfortan a los Armaos de El Bonillo. Gracias por compartir un sentimiento Macareno con la emoción viva de toda una Hermandad, mostrarte mi respeto, afecto y amistad, a ti y a toda tu familia por acompañarnos en la presentación del libro.

            Dar las gracias a D. Francisco José Muñoz García, Diputado Mayor de Gobierno de la Hermandad de las Cigarreras y mejor persona. Tu presencia en El Bonillo y la de tu familia enaltece hasta lo más alto a los Armaos de El Bonillo. Las Cigarreras y su música son una continua referencia y un sentimiento vivo en la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad. Sirvan estas palabras como muestra de agradecimiento y amistad.

            Agradecer las felicitaciones recibidas de D. Emilio Avilés Yébenes, Cura Párroco de la Parroquia de Santa Catalina, de Dª Rita Blázquez Alfaro, directora de Caja Castilla La Mancha, de D. Luis Martínez Calero, Presidente de la Peña Amigos de El Bonillo en Alicante y de todos los particulares que a lo largo de estos días se han querido congratular conmigo a través de correos o teléfono. Agradecer a Josefa Santos, Fernanda Azañón, Luciana Herrera, María Vicenta Hernández, Fuensanta Jiménez, María del Señor Sierra, e hijos de Victoria Garrido, su colaboración en el documental proyectado para ayudarnos a conocer la intrahistoria de los Armaos. Mostrar igualmente mi gratitud a don D. Juan Aroca Jiménez, por su colaboración en esta publicación y agradecer la disponibilidad ofrecida, desde el Ayuntamiento, por D. Ovidio Sánchez y D. Olallo Escudero.

            Sirva el presente libro como reconocimiento del gran legado fotográfico dejado y realizado, a lo largo de los años, por la familia Angulo, conservándose por los particulares de forma dispersa, sin el cual la Historia no sería vista de la misma forma. Dar las gracias a D. Luis García Solana, cuyo archivo fotográfico -de imágenes de la Semana Santa local- ha enriquecido, notablemente, la presente publicación. Agradecer a D. Carlos Escolástico Garví la magnífica colección de fotografías realizadas de manera desinteresada, desde el año 2007 al 2009, pues, sin lugar a dudas, ha mostrado otra forma de ver los “Armaos”. Carlos excusó su presencia en el acto por motivos laborales, no obstante ha insertado en su página Web, carlosescolastico.com , un enlace donde estarán disponibles todas las fotografías por él realizadas y publicadas en el libro, las cuales podrán ser compartidas por todos, en descarga gratuita, hasta la semana santa.

            Felicitar al estudio de fotografía MARQUEX FOTOGRAFO, y en particular a mis buenos amigos María Ángeles y Fernando Velasco Márquez, fotógrafos y artistas gráficos, por la magnífica portada realizada para el libro, acercándonos visualmente -de forma inmediata- la intrahistoria de los Armaos, así como por su inestimable esfuerzo para que muchas de las fotografías antiguas, deterioradas por el tiempo, sean vistas como en su primera exposición.

            Dar las gracias a mi buen amigo Toché, por el gran despliegue realizado, en distintos medios de comunicación, para publicitar el acto de presentación de libro. Agradecer a las cadenas: Radio Almenara, Sol Radio y Punto Radio las entrevistas realizadas para la difusión del libro, así como a La Tribuna de Albacete y La Verdad de Albacete por los artículos publicados sobre el evento, amén de las numerosas citas en foros cofrades y blogs particulares que han hecho publicidad del acto y particularmente al blog de la Biblioteca Municipal "Don Enrique Játiva Moral" de nuestro pueblo.

            Felicitar a los Hermanos Armaos por la magnífica organización y puesta en escena del acto: guardias del escenario, proyecciones, magníficos versos recitados por Cristóbal Gil y un extraordinario Concierto interpretado por la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad que maravilló de manera extraordinaria a un agradecido público, que aplaudió hasta la saciedad. Felicitar al Jefe de Banda, Cabo Tambores, Directores Musicales y componentes de la Banda.

            Agradecer las muestras de afecto y cariño mostradas en todo momento por  los miembros de la Junta Directiva de la Asociación Socio-cultural Hermandad de Armaos de El Bonillo, en particular por la confianza depositada en mí para escribir el presente libro. Felicitarles por su decidida apuesta de dar a conocer el rico legado histórico de la Hermandad y mostrar mi máximo respeto y reconocimiento a todos los Armaos de El Bonillo.

            No puedo terminar el presente escrito sin manifestar que ha sido   para mí un alto honor el reconocimiento realizado por la Junta Directiva de la Asociación Socio-Cultural Hermandad de Armaos de El Bonillo, la cual, tras Cabildo extraordinario, y en aplicación del artículo 22 de los Estatutos de la Asociación decidió nombrarme "Armao Honorífico", particular éste que me enorgullece de manera extraordinaria, por lo que conlleva el pertenecer a esa gran familia que son los Armaos de El Bonillo.

            Por último dar las gracias, muy especialmente, a mis hijos: Ana, Juance y Carlita, por el tiempo que les he restado –sin querer-, pero sobre todo a Ana Belén, mi mujer, que me escucha, me lee, me corrige y me ayuda en todo lo posible, haciendo que el presente libro sea una realidad.          
           Concluir con el primer verso de un emotivo poema de agradecimiento, escrito y dedicado por Caridad Herrera Serrano, el cual me sonroja y me conmueve enormemente, pues Caridad, además de tener unas excelentes manos para bordar y dibujar, escribe con el corazón, con la sencillez del pueblo. El poema empieza así:
“Gracias por tu hermoso recuerdo…”

Ramón Fernández, Juan Gil, Yolanda Sáez de Tejada y Manuel García

El autor del libro Ramón Fernández junto al alcalde de El Bonillo Juan Gil

Visita al museo de El Bonillo. Cuadro del Milagro del Cristo, de Vicente López  
            Nota: Tras la presentación del libro fue inaugurada la exposición, “Monumento”, por el alcalde de El Bonillo, el Hermano Mayor de la Macarena y el Diputado Mayor de Gobierno de la Hermandad de las Cigarreras, después se sirvió un vino de honor en los bajos de la Casa de Cultura. Los invitados de Sevilla, el sábado por la mañana, visitaron la Oficina de Turismo interesándose por los antiguos telares y pasearon por el Conjunto Histórico de nuestro pueblo. Al día siguiente visitaron la iglesia de Santa Catalina y Museo del Greco. Agradecer desde estas líneas a la Cofradía del Cristo su disponibilidad para la visita guiada del Museo.

Ramón Fernández Chillerón
y

jueves, 10 de marzo de 2011

Para frío, el de hace cuarenta años

            Artículo publicado en el Boletín de Noticias de El Bonillo, Febrero de 2011 
             En el año 1875 el mercurio de la capital marcó 22º bajo cero, siendo ésta la temperatura más baja que hasta la fecha se había registrado en España, “¡pijo! en algo teníamos que ser los primeros” -decía mi padre-. En El Bonillo, para aquellas fechas, no hubo termómetro local conocido que compitiera con el de la capital, pero con toda seguridad le hizo sombra al de los Llanos. Y así percibieron pastores, carreteros, braceros, labradores, jornaleros y trajinantes el frío de las "majás", de los chozos, de las “tinás”, del cierzo que sopla y hiela, del mercurio de los sabañones que multiplica el bajo cero en los “alpeduques”, de los chupetes que no caen, de escarchas que día a día se repiten, de agua nieves y de nieves que crujen en la tierra bajo los pies…
            Fue en el año 1971 cuando en Albacete los termómetros bajaron a 24º bajo cero, pero nos adelantó Molina de Aragón llegando hasta los -26º, pues por aquellos años se rivalizaba en todo -idea competitiva auspiciada desde el régimen, instando a ser los primeros-. Esto ocurrió un domingo tres de enero de 1971 y ese mismo día los díarios provinciales y nacionales, haciéndose eco del frío de la provincia, a través de la agencia Europa Press daban así la noticia:
            “MEDIA PROVINCIA DE ALBACETE INCOMUNICADA. El Bonillo, a 80 Km. de la capital, se ha producido un caso grave al peligrar la vida del niño José Antonio Ordóñez, de cuatro años de edad, al tragarse una moneda de una peseta, que se le alojó en el esófago, precisando una urgente intervención quirúrgica, para la cual se requería el traslado inmediato a Albacete. Notificado por el alcalde al Gobierno Civil, intervino rápidamente, dirigiéndose por teléfono a Madrid para requerir del Ejército del Aire un helicóptero que se trasladó inmediatamente desde Getafe hasta el citado pueblo, recogiendo al niño, al que trasladó a esta capital y que así pudo ser intervenido en la residencia de la Seguridad Social, donde ya esperaban los facultativos. El niño se encuentra en buen estado”.           
            Yo tenía entonces seis años y recuerdo como el paso Munera se convirtió en una procesión de niños, donde todos corriendo y resbalando por el hielo íbamos a ver el helicóptero que había aterrizado en el improvisado helipuerto –en las eras que había frente la casa cuartel, donde ahora está el recinto ferial-. Aquella tarde no había escuela –era pascua y estábamos de vacaciones- y un helicóptero no se veía todos los días, posiblemente fue el primer helicóptero que más de uno vimos por primera vez. Recuerdo como Juan Esteban Fernández, policía local del municipio, -conocido popularmente por Juan “Pólvora”-, nos instaba a que nos retirásemos, pues el helicóptero debía de despegar. Fue la tormenta de nieve en polvo, provocada por el giro de las hélices, la que nos apartó rápidamente del lugar.
            La intensa ola de frío de aquel año, acompañada de una gran nevada, escapó hasta de las previsibles cabañuelas. Hoy el meteosat indica temperaturas de 7 bajo cero en la provincia y el hombre del tiempo nos alarma a través de una alerta amarilla -¡como si nunca hubiese hecho frío en Albacete!-. El pueblo había quedado totalmente incomunicado, algún rebaño de ovejas sufrió notablemente el temporal –muriendo éstas de inanición-, las medicinas se agotaron en la farmacia, los hombres bajaban con cantaros a por agua al pozo Montesinos y al pozo Arriba –ríos y pozos se helaron-, las carreteras estaban cortadas, el correo no se restableció hasta pasadas casi dos semanas, la luz se iba y se venía y en los hornos se comentaba que la harina empezaba a escasear. 
            Han pasado cuarenta años de aquel suceso y parece que fue ayer, y tantas cosas han pasado desde entonces que los recuerdos se entremezclan, por el paso del tiempo, con sensaciones conservadas por el frío de nuestra tierra.
            NOTA: Al niño José Antonio Ordóñez Conde, tras una operación urgente, que le salvó la vida, le extrajeron la moneda al haber quedado alojada en el esófago.
Ramón Fernández Chillerón

domingo, 6 de febrero de 2011

Sabiduría popular

Artículo publicado en el "Boletín de Noticias de El Bonillo" Enero de 2011
                Hay un refrán castellano que dice, “De los santos frioleros San Sebastián es el primero. ¡Detente varón! que el primero es San Antón”
          Tras ser bendecidos todos los animales del entorno -el día 17 de enero-, el día 20 se celebraba San Sebastián y San Fabián, santos a los que se les erigió una ermita en el pueblo. Ésta era regida por la cofradía que llevaba su mismo nombre. De la antigüedad de la cofradía quedó constancia en el principio de las constituciones y ordenanzas que regían la vida de los hermanos que pertenecían a la misma, el cual dice así, El Bonillo es Villa eximida de la Jurisdicción de la Ciudad de Alcaraz a cu­ya Vicaria foránea pertenece. Es al presente de Realengo aunque por los años de mil quatrozientos noventa y dos se dice era Señor de ella Don Juan Pacheco, Marques de Villena…”
            La cofradía de San Sebastián y San Fabián celebraba su fiesta, mediante procesión, alrededor de la ermita. Además los fieles bajaban a besar el pie al santo para que no se les inflamasen las mucosas respiratorias o, mejor dicho, no les diese el “garrotillo”. De ir a besar el dedico todavía me acuerdo, porque después de besarlo nos comíamos “los chupetes”, carámbanos de hielo de los tejados, con la seguridad de que estábamos inmunizados ante cualquier inflamación motivada por el frío.
            La ermita fue erigida en poniente, a la salida del pueblo, en un cruce de caminos. El lugar escogido para ello facilitaba el descanso a transeúntes y carreteros que circulaban por el camino de Murcia a Ciudad Real –actual calle Mayor-; el otro camino que circundaba la ermita es el que va en dirección al Pozo Montesinos. El numeroso paso de caminantes, en dirección a Murcia y Extremadura, y de los lugareños que bajaban a por agua al pozo Montesinos, originó que la cofradía dispusiese de pingues limosnas, a cambio de los beneficios espirituales suministrados a todos aquellos que se acercaban a besar el dedico al santo.  No obstante, al parecer, el destino de las limosnas fue más lúdico que espiritual, siendo éstas destinadas para festejar el día del santo, mediante comidas realizadas por los mayordomos de la cofradía, en detrimento de la misma.
            Por tradición oral siempre se ha dicho en el pueblo que la primitiva imagen de San Sebastián fue tallada por el escultor local, Juan Antonio de Rivas, y donada a la ermita -por éste- para su veneración. Los vecinos del pueblo dudaban de la nobleza de la madera del santo, pues el escultor poseía un taller de imaginería en la calle de Cuellar –aunque él vivía en la calle de La Feria-, en cuyo patio existía un frondoso árbol que proporcionaba sombra a la familia del tallista en los meses de más calor. El árbol, tras la realización de la talla, desapareció del patio y los vecinos, con su sabiduría popular, muy pronto dieron respuesta a las dudas surgidas sobre la procedencia de la madera en la cual fue tallada la imagen, pues las gruesas ramas del árbol sirvieron para algo más:
“En mi huerto te criaste,
glorioso San Sebastián,
del pesebre de mi burro
eres hermano carnal”.
(Popular)
            Mi padre decía que en el corral del escultor había un almendro y aseguraba que la talla fue realizada con la madera del mismo. Misael Angulo Alcarria le corregía, “no era un almendro Emilio, era un ciruelo, por eso se decía, cuando pasábamos por delante del santo, <quien te conoció ciruelo y ahora te reza>”.
Ramón Fernández Chillerón

viernes, 28 de enero de 2011

El Bonillo. 1806, Escasez de cosecha


Decreto sobre precio de Granos:
              En la Villa de El Bonillo y Salas Capitulares de ella a los quince días del mes de Agosto de mil ochocientos seis. Juntos en la forma ordinaria por citación… Para el efecto de poner precio a los granos; Habiendo sus Mercedes conferenciado largamente y con la madurez que exige el caso, teniendo presente lo escaso de la cosecha en este pueblo con respecto a toda la Comarca. De unánime consentimiento acordaron sus Mercedes se compre en el Real Pósito para el surtido común cada fanega de trigo claro por quarenta y quatro Reales y la fanega de Jeja (trigo candeal) por treinta y nueve reales. Lo que se aga saber al Procurador del Pósito para que le conste por este Decreto. Asi lo mandaron y firmaron sus Mercedes… Yo el Escribano doy Fe” [1].

El Real Pósito era una especie de granero público, que dependía del Estado, donde se almacenaba el grano comprado por el Concejo para hacer frente a las malas cosechas en los años de escasez, tal como ocurrió en nuestro pueblo en el año 1806. El grano depositado en el pósito frenaba y estabilizaba las subidas de precios, en años de carestía, originadas por la usura y los especuladores. 
Era el Ayuntamiento compuesto por el Regidor, Diputados, Procurador Síndico y Depositario, quienes decidían el precio de los granos; adelantando las semillas para la siembra y subsidiando a los pobres cuando la gravedad del asunto lo aconsejaba. Préstamo realizado a un interés bajo y nunca abusivo[2], a precios más ventajosos que los del mercado, aunque siempre había quejas por el favoritismo y trato discriminatorio que no pocas veces se dio en los altos de Cerro Bueno. Estamos ante una clara intervención del Estado, en el mercado, en épocas de crisis. Intervención que se daba en nuestro pueblo en una época en la que no existía ni Mercado Común, ni €uros, ni pesetas, y donde lo más parecido a un entidad financiera era el pósito del común, y lo más semejante a una caja de ahorros era el cajón de la sal, con los avíos del “mataero”, para pasar el invierno.
Nota: En nuestro pueblo el Real Pósito se localizaba donde actualmente se ubica el casino.
© Ramón Fernández Chillerón


[1] Decreto sobre precios de granos del Ayuntamiento de El Bonillo. Archivo Histórico Provincial.
[2] Felipe II en una pragmática de 15 de mayo de 1584 estableció la primera reglamentación oficial, y así también lo establecía la Real Cédula de 2 de julio de 1792.

Publicado en el "Boletín de Noticias de El Bonillo" Julio/2010

jueves, 27 de enero de 2011

El Bonillo y Benjamín Palencia

Publicado en el "Boletín de Noticias de El Bonillo" Mayo/2010
Este año se han cumplido treinta años de la muerte de Benjamín Palencia, pintor vanguardista nacido en el año1894 en la vecina localidad de Barrax.
Benjamín Palencia recorrió las calles de nuestro pueblo para la feria del Cristo del año 1975, el ilustre pintor fue invitado de honor en la inauguración del museo local de pintura “Santísimo Cristo de los Milagros”. El museo se ubicó en la Parroquia de Santa Catalina, en un anexo de la capilla del Cristo. Fue proyectado y ejecutado bajo la dirección del arquitecto Agustín Peiró Amo, resuelto de forma exquisita, en dos niveles, con una traza sencilla y de extraordinaria elegancia. Por razones profesionales conocí al abogado urbanista Emilio Molina, residente en Sevilla y casado con una hermana del arquitecto, fue él quien me hizo saber que su cuñado, proyectista del museo, es descendiente de bonilleros, en particular de la familia de don Juan Vázquez. 
 El museo fue inaugurado la tarde del 13 de septiembre de 1975, víspera de la festividad del Cristo, en presencia de la Junta de la Cofradía, autoridades locales, provinciales y demás invitados. Según los asistentes, durante el acto protocolario, Benjamín Palencia refirió que su padre fue cartero urbano de El Bonillo a principios del pasado siglo, particular éste que no he podido constatar ni en el boletín del Estado, ni en la Gaceta de Madrid.
El acto de inauguración finalizó con la entrega de recuerdos locales. A Benjamín Palencia se le regaló una colcha realizada en los telares del pueblo, nuestro querido Enrique Játiva Moral lo contó así:
 “Después del acto, en el Salón parroquial, hubo un vino de honor durante el cual se le hizo entrega al gran pintor de una colcha, labrada, tejida en uno de los telares del pueblo. Alguno de los presentes le hizo ver al pintor que la colcha era rectangular y que sus cuadros también lo eran, tratando de insinuarle que regalase alguno para el museo que se acababa de inaugurar. Pero el pintor murió el 16 de enero de 1980 y el cuadro no llegó”[1].
Benjamín Palencia fue generoso con nuestra tierra, no sólo por plasmarla en sus lienzos, ese mismo año, el día 15 de mayo,  donó un millón de las antiguas pesetas, (6.000 €), al Ayuntamiento de su pueblo; y el mismo día inauguraba el Tele-club de Lezuza al cual le habían puesto el nombre del pintor. El propio Gobernador Civil de Albacete, Federico Gallo, mostraba muestras de agradecimiento por los cuadros que iban a exponer del pintor en el museo de Albacete, manifestaba a los medios que el pintor “siempre que puede descansa aquí”[2].
El cuadro no llegó a El Bonillo, tal como refiere Enrique Játiva. Es posible que el pintor no se dio por aludido con el comentario del vecino que indirectamente le insinuó la forma rectangular de la colcha, tal como los cuadros que pintaba; y posiblemente el vecino desconocía que en el mes de julio, de ese mismo año, se había subastado en la Sala Durán de Madrid un cuadro del pintor, de pequeño tamaño, por 725.000 pesetas (4357,33€). El pintor en aquellos años estaba considerado, junto a Antonio López, uno de los quince mejores pintores vivos de su época, y así constaba en la prensa nacional e internacional. 
Benjamín Palencia fue contemporáneo de Picasso, Miró, Lorca, Dalí, etc., con los que se relacionó en vida. Plasmó en sus cuadros besanas, cerros, ejidos, perdices y llanuras, el silencio de la tierra, el rumor del viento en los llanos, horizontes sin fin, en definitiva, la luz y el paisaje de La Mancha.
            Nota: El salario agrario para un obrero fijo en el año 1975 era de 393 pesetas/día (2,36€/día) y 506 pesetas/día (3,04 €/día) para un tractorista[3].
© Ramón Fernández Chillerón



[1] Enrique Játiva Moral. El Santo Cristo de mi lugar.
[2] ABC 16/05/1975
[3] Fondo documental del Instituto Nacional de Estadística.

miércoles, 19 de enero de 2011

El Bonillo. Era por Pascua

       Publicado en el "Boletín de Noticias de El Bonillo" Diciembre/2010
          Era por pascua. La casca fermentada hervía lentamente en calderas de cobre estañadas, lanzando efluvios de vapor, rindiendo culto a Baco. El aguardiente fluía denso y transparente en bombonas forradas de tomizas de esparto.
         Llegaba la Pura y los camales, colgados-descansados, esperaban la faena del diestro matachín. El pueblo quedaba impregnado de olor a cebollas cocidas, especias, gachas, ajo pringue y catas de fritorio del “mataero”.
         Vecinos afanados entraban y salían, deshaciendo -porte a porte- un cerro de leña de carrasca y chasca fina. Cortezas y hojarascas, barridas de la calle, avivaban el sagato y subían -con copas de cazalla- colores en mejillas.
         Pasaba la Pura y las calles, envueltas en niebla glasé, se llenaban de palillas que olían a gloria bendita, cuchiflitos, mantecados, suspiros, tortas de naranja y de manteca -con chicharras-, para calentar al oro de la lumbre.
         Sonidos idiófonos de zambombas, pandero, botella y almirez, anunciaban, en las misas de gozos, que la Pascua estaba al caer.
         El pastor en su “Rieju” -piloto noctámbulo- vestido con morral, zamarra y mono, desafiaba -calle Magdalena- navajas punzantes en forma de chupetes y al mismo Terne, en el 70, camino de Albacete.
         Son las doce y el culo de la pila del corral es un témpano sin retorno, hoy tampoco se deshace. 
         Una algarabía de niños envueltos con verdugos tapabocas -de vaho helado-, cartera y notas en mano, corrían a sus casas con las manos gélidas, en busca del rescoldo de la estufa.
         El hervor del puchero levantaba panecillos de un potaje inmerso en reflejos de azafrán -a destiempo, no es viernes santo-, y anuncia que Dios, antes de morir, tiene que nacer.
         Los primeros hielos alertaban de la llegada del invierno y el cierzo traía frío en forma de chuscas de nieve,  cuajando, poco a poco,  las ramas de un pimpollo de sabina -plantado en medio de la plaza-, rodeado de mortecinas  luces amarillas.
         La madre daba forma a una rama de barda estrellada, para cobijar el Misterio del Dios de los hombres. La abuela liaba entre sus manos una oveja de algodón en rama y a la par canturreaba un aguilandero de versos imposibles que nadie escribió, de aquellos que aprendió de los labios de su madre, tal como lo cantaron los pastores -hace más de dos mil años- al niño Manuel:
“Pues dígale algo, pues que le diré,
capotes sin mangas, yo se las pondré..”
Felices pascuas.

 © Ramón Fernández Chillerón


Plaza de El Bonillo nevada